Hablemos de un tema incómodo y necesario: la Unión Soviética. Si hay algo que el debate político actual ha hecho mal es caer en extremos. O la demonizamos hasta borrar cualquier logro, o la idealizamos ignorando sus crímenes. La realidad histórica es más matizada, y entenderla es clave para no repetir errores. Empecemos por lo claro: la URSS no es un modelo literal a seguir. Su legado está manchado de sangre. El sistema del Gulag, las purgas estalinistas, la represión brutal de cualquier disidencia y las hambrunas provocadas por una colectivización forzada son crímenes que ninguna narrativa puede justificar. A largo plazo, su modelo económico derivó en un estancamiento burocrático, escasez crónica y una ausencia total de libertades civiles . Quien ignore esto, no entiende la historia. Pero decir que todo fue un fracaso es tan falso como decir que fue un paraíso. Hay ámbitos donde la Unión Soviética demostró lo que un Estado puede lograr cuando prioriza el bienestar colectivo ...